CARTA DE SANTIAGO
Al final, el lobo. “y molió la carne, y molió los huesos/y exprimió el corazón como una cereza”. Mordaz, poética, la conclusión de esta versión en verso Caperucita Roja de Gabriela Mistral, Premio Nobel de Literatura, fue exhumado por el autor e investigador en literatura infantil Manuel Peña. “Este texto se perdió, es un cuento traído a un contexto latinoamericano y que termina de manera dramática, porque Gabriela Mistral no buscó endulzarlo para los niños”, El describe. Una visión iconoclasta de la fábula, llevada por la editorial Amanuta que publicó en 2012 una serie de cuentos revisitados por el poeta chileno – Blanca nieve, La bella Durmiente, Cenicienta –, en línea con su singular y profundo trabajo de selección realizado desde 2002.
Más de 200 libros y veintiún años después, en marzo recibió el prestigioso Premio a la mejor editorial infantil de América Latina, en la Feria del Libro Infantil de Bolonia, Italia. En la casa baja de Santiago donde está instalada Amanuta –que también hace las veces de librería para el público en general que quiera pasar por la puerta–, estantes repletos de tajadas de colores, y cajas de libros que parten hacia el extranjero. «Al principio, decidimos dedicarnos a la publicación porque no entendíamos las historias que queríamos leerles a nuestros hijos»dice Ana María Pavez, economista y arqueóloga de formación, cofundadora con la psiquiatra infantil Constanza Recart de Amanuta, lo que significa «con intención» en lengua aimara, una de las poblaciones indígenas de Chile.
La primera publicación de la editorial, Kiwala descubre el mar, cuenta la historia de un curioso e intrépido lama que desea escapar de su aldea para saborear las delicias del océano. En su camino, el animal se encuentra con otras especies locales: un puma, una serpiente, un cóndor y una ballena. “Nuestros hijos necesitan saber de dónde vienen. La historia y la cultura son elementos esenciales en la formación de una sociedad. Y más hoy en día, donde todo está tan globalizado”Ana explica a María Pavez.
La buena parte de las poblaciones indígenas
“Durante la dictadura (1973-1990)ha habido censura de literatura infantil”, cuenta Manuel Peña, el investigador en literatura infantil. Han surgido historias generalmente estereotipadas: príncipes, princesas, animales del bosque… Narraciones más bien planas y sobre todo muy poco chilenas y “latinas”. “Amanuta ha abierto el camino y, a su paso, han nacido muchas casas independientes y están haciendo un trabajo de calidad, con libros de estética y relacionados con la historia del país, en el deber de la memoria ligada a la dictadura por ejemplo. observa a manuel peña. Hoy, la literatura infantil vive su mejor momento en Chile. » Así, entre 2015 y 2020 se duplicó el número de libros infantiles publicados anualmente, según datos de la Cámara Chilena del Libro.
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